jueves, 25 de diciembre de 2008

Gestión de personas para nuevos filántropos

Noticia enviada por Ramón Martin-Niño Martínez

La buena voluntad ya no es suficiente en un sector que busca transparencia, resultados y eficacia, con organizaciones que gestionan presupuestos millonarios. La filantropía pide a los mejores talentos y nuevos perfiles profesionales adecuados a proyectos y actividades cada vez más complejos.



Tino Fernández / Madrid.



La bahía de San Francisco es un laboratorio de la nueva filantropía. Muchas de las compañías allí instaladas consideran este tipo de actividades como una prioridad, y desde allí se ha cambiado la manera de abordar este tipo de iniciativas. Han surgido nuevos fenómenos; se habla del concepto de ayuda como inversión; de aplicar los criterios de la empresa a las actividades filantrópicas que buscan la obtención de resultados...

Las novedades y los retos sociales a los que se enfrentan y por los que luchan las organizaciones del Tercer Sector otorgan a estas un protagonismo creciente que exige que su gestión se guíe por criterios de buen gobierno y eficacia.

Tras haber pasado de posiciones voluntaristas y actitudes reivindicativas a una gran profesionalización, estas organizaciones se resitúan sobre la base del concepto de transparencia, teniendo en cuenta que quienes consigan comunicar mejor de dónde provienen sus fondos, dónde van a parar y qué resultados se obtienen, serán los triunfadores en este nuevo escenario. Todo esto implica nuevas necesidades y perfiles profesionales específicos para satisfacer los objetivos que se plantean: directores, gestores, estrategas y personas capaces de crear entornos de colaboración entre las empresas y las ONGD.

Los episodios de presuntos fraudes en algunas ONG españolas que aún están relativamente recientes revelaron que el Tercer Sector se halla en una fase de evolución constante. La nueva filantropía introduce exigencias, controles y estrategias no conocidos que las organizaciones no gubernamentales para el desarrollo (ONGD) deben asumir para ser verdaderamente eficaces. Es un panorama inédito de intervención de empresas y grandes fortunas en la ayuda al desarrollo, un impulso definitivo del ámbito privado a este tipo de actividades trae consigo nuevas formas de actuación.

Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de Esade, explica que hace sólo unos pocos años se pensaba que las políticas de recursos humanos no eran necesarias en el ámbito de las organizaciones que se mueven en el mundo de la filantropía. "Pero hoy el valor diferencial entre una y otra organización es precisamente el tipo de equipo humano que se tiene, por lo que la profesionalización de los RRHH resulta básica".



Atraer y fidelizar a los mejores


Carreras añade que "los sistemas de competencias, la evaluación del desempeño o los programas de desarrollo permiten atraer el talento que se necesita, pero también retenerlo". En el caso de las ONGD, estas tratan de incorporar a los mejores profesionales. Cuentan con una base social fiel y un equipo de personas que creen en lo que hacen. Pero quienes están en plantilla perciben unos salarios inferiores a los de otros sectores, algo que obliga a conceder a estos profesionales otras contraprestaciones, muchas de ellas de tipo intangible, como la fuerte identificación con la causa; la posibilidad de una carrera profesional dentro de la organización; el buen clima laboral; la consecución del resultado, o incluso posibilidades de viajar.

Las ONGD cuentan en España, según el último informe de situación de Congde, con un capital humano que supera las 250.000 personas. 235.000 realizan una labor de tipo voluntario, mientras que 18.000 son profesionales retribuidos. El personal voluntario y remunerado del sector de las ONGD es mayoritariamente femenino, a pesar de lo cual en los puestos de máxima responsabilidad -dirección de la organización y presidencia del órgano de gobierno- esta proporción se invierte.

Javier Martín Cavanna, presidente de la Fundación Compromiso Empresarial, señala que en España hay una diferencia en el nivel de gestión entre las ONG y el sector de las fundaciones. Martín Cavanna advierte mucha más eficiencia en las primeras –las ONG han sufrido procesos de escrutinio y están sometidas a más competencia entre ellas–, y observa algunas carencias importantes desde el punto de vista directivo, sobre todo en las segundas. "El área estratégica es hoy la más necesaria, más que la de operaciones, y el sector de las ONG cuenta con directores generales muy bien formados, que complementan su carrera con un máster y que cuentan con una experiencia empresarial que resulta muy positiva".

Por lo que se refiere al gobierno corporativo, el presidente de la Fundación Compromiso Empresarial asegura que "los patronatos y juntas directivas de las fundaciones informan muy escasamente sobre la situación económica o las cuentas de resultados. Se trata de órganos que no aportan valor, muy ceremoniales, en los que no hay procesos rigurosos de selección, la renovación de cargos es nula y existe muy escasa evaluación del desempeño".

Ignasi Carreras señala que las ONGD eran antes el reflejo de los fundadores que impulsaban una causa, pero ahora requieren y cuentan con equipos directivos cada vez más sólidos y solventes que responden al crecimiento de las organizaciones que dirigen, más difíciles de gestionar. Carreras añade que, en general "las ONGD se han hecho más complejas que la propia evolución de sus órganos de gobierno".

En relación con esta complejidad, Javier Martín Cavanna advierte de que las instituciones que trabajan en este sector "tienen tendencia a ser demasiado ambiciosas, y resulta necesario ser consciente de cuál es el principal activo que tiene cada uno. Aquí los patronatos, sobre todo los de las fundaciones, deberían decir muchas cosas, pero hoy no están participando". Añade asimismo que, en general "no suele existir una orientación a resultados, y que escasean los mecanismos que evalúan la efectividad. No se refleja el impacto que producen las actividades que se llevan a cabo; no se sabe si lo que se hace, se hace bien o mal".

Ignasi Carreras explica que "resulta difícil medir los resultados de impacto social", y asegura que "una ONG no puede saber si funciona correctamente analizando sólo si tiene más ingresos y más voluntarios. Hay que estudiar el impacto de las actividades, y aquí radica uno de los retos fundamentales".



Campañas



El director del Instituto de Innovación Social de Esade señala otro avance de este sector que implica nuevas exigencias: "Hace 15 años, las ONGD servían exclusivamente como catalizador de la solidaridad de los ciudadanos, pero este rol se ha completado con el de hacer propuestas para combatir los factores que provocan la pobreza, la desigualdad o la exclusión. El propio Barack Obama ha aprendido mucho de los modelos de campaña de las ONGD, con sus fórmulas que utilizan el poder de Internet y las redes sociales para sumar pequeños esfuerzos entre una gran cantidad de gente, consiguiendo así que esa cantidad de ciudadanos se sienta parte del proceso de una forma en la que antes no era posible.

Carreras piensa que un gran reto de futuro -en un escenario en el que las soluciones a los problemas no vienen exclusivamente de los gobiernos, las ONG, las organizaciones internacionales y las empresas- es la acción concertada. "Y uno de los aspectos que deben cambiar es que las empresas y las ONG puedan colaborar eficazmente".

Javier Martín Cavanna asegura además que "los periodos de crisis económica suponen un momento extraordinario para revisar todos los planteamientos y hacer filantropía inteligente; para que las organizaciones y fundaciones trabajen en modelos que creen valor social". Ignasi Carreras piensa que las crisis suponen una amenaza, pero también una oportunidad para las ONGD. "El trabajo de estas organizaciones se incrementa en tiempos difíciles. En los primeros meses de 2008, por ejemplo, las peticiones de ayuda a instituciones como Cáritas se incrementaron en un 40%. Pero no hay más recursos para abordar estos aumentos de trabajo; cuesta más captar nuevos socios, y por primera vez en mucho tiempo las ONGD verán reducciones en sus presupuestos, lo que provocará que algunas queden estancadas".

El director del Instituto de Innovación Social de Esade insiste en que los tiempos difíciles generan nuevas oportunidades para las organizaciones que se mueven en este sector: para empezar, se trata de un impulso para lograr que sean más emprendedoras; favorecen la eficiencia, en un escenario de reducción de costes y de hacer lo mismo con menos; provocan la búsqueda de nuevos recursos; y fomentan las alianzas entre ONG en busca de la eficacia.



El complejo 'negocio' de cambiar el mundo



Aplicar los criterios de la empresa a las actividades filantrópicas que buscan la obtención de resultados, o incluir los criterios del capital riesgo, en lo que se conoce como ‘venture philanthropy’. Estos son algunos de los nuevos conceptos que se aplican a un sector cada vez más complejo que requiere de una creciente eficiencia.

Mark Benioff, fundador de la compañía tecnológica Salesforce.com y autor del libro ‘El negocio de cambiar el mundo’, muestra su admiración por el potencial de cada vez más compañías que emplean iniciativas integradas de filantropía en las fases iniciales de su ciclo de vida, y se pregunta qué ocurriría si esto se hiciera a gran escala: "Este nuevo modelo podría incrementar dramáticamente el porcentaje de donaciones corporativas y llevaría a lo que el analista de ‘Fortune’, David Kirkpatrick, ha llamado el final de la filantropía".

Este nuevo escenario de intervención de las empresas supone un impulso definitivo del sector privado en las actividades filantrópicas, a lo que se une la decisión de algunos multimillonarios -Warren Buffet, o Bill y Melinda Gates- de legar sus enormes fortunas a esta causa, "que aportan cantidades que nunca habían llegado al mundo filantrópico".

La nueva mentalidad filantrópica de las empresas cambiará el equilibrio entre lo público y lo privado, pero también hará que las organizaciones no gubernamentales (ONG) modifiquen sus estrategias de actuación. Hoy existe una gran competencia en el ámbito de las ONG, ya que los donantes se han convertido en inversores y miden quién funciona mejor.

Los nuevos filántropos muestran una capacidad mucho mayor que la que pueden tener los países del G-8 para ayudar al continente africano a salir de la pobreza, según Jeff Sachs, consejero especial del secretario general de Naciones Unidas. Sachs aseguraba recientemente en Financial Times que iniciativas filantrópicas como la de Bill y Melinda Gates, o la de Warren Buffett, podrían eclipsar las iniciativas públicas de todos estos países. Sachs asegura que "si la Fundación Rockefeller fue la institución de desarrollo más importante del siglo XX, la de los Gates será la que marque el camino en el siglo XXI".

El consejero de la ONU recuerda que en el mundo hay cerca de 950 grandes fortunas cuya riqueza se estima en 3.500 billones de dólares. Una fundación formada con el 5% de esa cantidad se convertiría en una potencia solidaria de más de 175.000 millones de dólares al año que, según el funcionario de Naciones Unidas, sería un ejemplo de cómo la filantropía privada puede aportar soluciones a problemas concretos y resolverlos eficazmente.



Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:


http://www.expansionyempleo.com/edicion/expansionyempleo/recursos_humanos/investigacion_y_tendencias/es/desarrollo/1184030.html

"El paternalismo es un vicio a largo plazo"

Noticia enviada por Ramón Martín-Niño Martínez


17-11-2008

Francisco Román

Presidente de Vodafone España



Un grupo de cien expertos le han hecho merecedor del Premio E&E al presidente que más apoya la gestión de recursos humanos. Entusiasta de su trabajo, Francisco Román se considera un hombre con suerte y demuestra tener los pies en la tierra cuando se trata de liderar equipos.



Montse Mateos / Madrid.




El presidente y consejero delegado de Vodafone aprovecha cualquier oportunidad para decir que el trabajo en equipo y la conexión hace a las organizaciones más saludables, y demuestra no tener pelos en la lengua cuando se trata del paternalismo: "Una organización sana tiene confianza y eso se tiene que traducir en la comunicación, en la receptividad y en términos de meritocracia. También en la ausencia de paternalismo, que es uno de los vicios de las compañías a largo plazo: se generan unas relaciones entre jefes y subordinados que responden en un análisis transnacional al esquema padre-hijo más que al de adulto a adulto". En esos términos se expresa Francisco Román cuando se trata de recursos humanos, con madurez, objetividad y coherencia, tres valores que dice aplicar en la gestión de una plantilla de 4.300 personas.

–Que Vodafone sea uno de los patrocinadores del campeón del mundo de Formula 1, ¿favorece el desarrollo de orgullo de pertenencia?

–Creo que es un buen ejemplo. Para todas las compañías es importante que las personas que forman el colectivo tengan orgullo de pertenencia, porque está asociado a un sentido de misión y de sentido de proyecto común, no sólo por parte de los empleados, también por el cliente. Me gustaría que todos ellos y nosotros nos sintiésemos orgullosos de lo que hacemos. La marca aglutina ese sentimiento. ¿Cómo no te vas a sentir orgulloso de ver tu marca apoyando a alguien que es campeón del mundo? Al final es un test de identificación: si te sientes identificado o no con la marca, con el sentido de misión y proyecto propio.

–¿Cómo se logra despertar el compromiso cuando desde el puesto que ocupa se está tan cerca del negocio?

–Hay unos elementos de partida que están alrededor de la marca, entendiendo que es una promesa de cara a los clientes. La potencia, la grandeza, cosas de este tipo, marcan el punto de partida. El compromiso tiene que ver con un entorno y las personas con las que trabajamos. Ahí el jefe desempeña un papel vital, depende de él cómo te identificas con el proyecto. Que haya ese sentido de sentimiento y proyecto común.

–¿Cómo se transmite ese sentimiento?

–Al compromiso se llega por contagio, porque eso arrastra la ilusión y crea entusiasmo, que es un gran generador de energía; todas esas cosas tienen sentido si tienes los elementos básicos cubiertos. La marca como una promesa de lo que vas a ofrecer a tus clientes es el gran elemento identificador. La confianza y la consideración a la persona a partir del respeto son otros factores que favorecen el compromiso. Al final, se trata de generar entusiasmo a través de una misión y un proyecto común.

–El respeto a los demás comienza con el respeto a uno mismo. ¿Predica con el ejemplo?

–Nada hay tan poderoso a la hora de liderar y de dirigir y tan propicio a la impostura como el ejemplo. En ese sentido en las organizaciones se genera una palabrería plana que tiene poco impacto: casi todas tienen los mismos elementos básicos de discurso como que lo primero es el cliente, que nuestro primer activo son las personas, etcétera. La autenticidad es lo que hace diferente unas compañías de otras, es decir, la manera de sistematizar esa cultura y de aprovechar el talento de las personas. En mi caso trabajar con otros me hace profundamente feliz y espero que eso me ayude a predicar con el ejemplo.

–¿Y a la hora de conciliar?

–Tengo una vida razonablemente equilibrada familia, amigos, deportes, aficiones... Creo que está compensado. Puedes ser más eficaz cuando trabajas con personas, cuanto más versátil eres, porque eres más universal. Haces un flaco favor a los demás, a tu organización y a ti mismo sin eres monotemático y un maníaco del trabajo, porque en el medio plazo te conviertes en un muermo para los demás: ni estimulas, ni escuchas bien. La conciliación depende de uno mismo: si tienes claras tus prioridades vitales eso se reflejará en tu agenda, de lo contrario el proceso inverso es que hay otras cosas que no caben en tu agenda y que luego acaban saliendo de tu vida; culpas al trabajo de ello pero al final es tu responsabilidad, porque significa que no has sido capaz de gestionarlo de forma adecuada.

–En Vodafone miden escrupulosamente los resultados y la aportación de cada empleado al negocio, ¿cómo se siente cuando usted es objeto de evaluación?

–Cuando soy yo el evaluado, lo que siento es agradecimiento. Antes decía que la clave de todo es saber escuchar y es un privilegio escuchar sobre uno mismo, sugerencias de mejora, rutas de desarrollo, correcciones y refuerzo de puntos fuertes. Lo que tenemos las personas son pequeños problemas de ego, ponemos el ego en un lugar inapropiado y eso nos lleva a acelerar un sufrimiento estéril que no sirve para nada.

–En épocas de crisis algunas compañías tienen que elegir entre reducir el presupuesto de formación en beneficio de los resultados de negocio...

–Depende de cuánto creas que están ligadas las personas y el negocio. En esta compañía la formación permanente es una obsesión porque nos movemos en un sector que cambia constantemente. Es una apuesta a la que no puedes renunciar. Tenemos planes de austeridad, pero no afectan a la formación como tal, si los aspectos glamurosos. Por ejemplo, hemos suprimido el catering en los cursos de formación y las comidas.

–Se tiende a vincular aportación a retribución. ¿Es positiva este tipo de motivación a través del bolsillo?

–Conviene que haya elementos variables en la retribución, que liguen la compensación con el éxito, pero lo que me parece importante es no convertirlo en algo enfermizo. El objetivo es tener personas comprometidas en un proyecto que se entrenan a tope pero no tienen una mentalidad mercenaria de alquiler del talento, sino que en su motivación es más fuerte el placer de la contribución que lo que reciben a cambio, entendiendo que al final se trabaja por una remuneración.

–¿Cómo consigue que los empleados valoren lo que les aporta la organización?

–Es inherente a la naturaleza humana acostumbrarse a lo que se tiene y no valorarlo. Por salud, una compañía debe poner lo que objetivamente existe en perspectiva, sin una sobreventa. Se trata de no hacer de esto una campaña ridícula, pero sí ayudar a una justa valoración. Todos nos sentiremos mejor si somos conscientes de lo que tenemos, de lo que recibimos a cambio de lo que hacemos.

–¿Cuáles son los ingredientes del trabajo en equipo?

–Creo que lo esencial, el deseo del ser humano, es alcanzar cosas en colaboración y comunión con otros, es lo que te ilusiona conseguir el objetivo en equipo.



"La capacidad de conexión define el liderazgo"


Ingeniero superior de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid, Francisco Román (53 años) comenzó su carrera profesional en Sainco y en 1983 se incorporó a la filial de Hewlett Packard, donde fue nombrado director comercial. A partir de ahí ha ocupado puestos de máxima responsabilidad en compañías como Pacific Telesis –más tarde denominada Airtouch Internacional, una de las firmas fundadoras de Airtel Móvil, antigua Vodafone–.

Director general de Microsoft Ibérica desde 1998, en 2003 fue nombrado consejero delegado de Vodafone, compañía en la que llegó además a presidente en enero de 2008. Lector empedernido, cree en el liderazgo desde la comunicación y la conexión. "Es misión de los líderes transmitir a sus colaboradores la ilusión, el entusiasmo, el estado de un proyecto y comunicarlo cara a cara. Ser líder tiene que ver con la convicción y la conexión.

Entendiendo en primer lugar el tipo de ideas que tienen y transmiten; y por conexión, su capacidad de enganche con las personas. La combinación de ambas cosas y la habilidad de conectar es lo que va a determinar tu liderazgo".




Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:

http://www.expansionyempleo.com/edicion/expansionyempleo/desarrollo_profesional/habilidades_directivas/es/desarrollo/1184741.html

Los recursos humanos como socios de negocio

Noticia enviada por Adriana Perdigones Regidor

El RH Club, creado por Garrigues y Search & Coach con la colaboración de LAS PROVINCIAS, clausura su edición de 2008

02.11.08 -

EXTRAS LP

| VALENCIA

El RH Club, encuentro creado por Garrigues y Search & Coach con la colaboración del diario LAS PROVINCIAS, que analiza la importancia de todo lo relacionado con el mundo de los Recursos Humanos clausuró la pasada semana su edición de 2008 compartiendo experiencias sobre cómo posicionar a los Departamentos de Recursos Humanos más activamente en la agenda estratégica de las empresas.

El debate contó la participación de Rosa Zarza, socia directora del Departamento Laboral de Garrigues y especialista en fusiones y adquisiciones, así como en asesoramiento de alta dirección, y con Susana Méndez, directora general de Natra Cacao y anteriormente directora de Recursos Humanos de esa misma empresa. Previamente a su carrera profesional en Natra, Méndez fue directora de Recursos Humanos y comunicación de Pilkington.

Entre los directivos de recursos humanos participantes en la jornada se encontraban los representantes de firmas como Air Nostrum, Alcan Río Tinto, Arcerlor Mittal, Banco de Valencia, Bonduelle Ibérica, Grupo Dominguis, Grupo IVI, Heineken, Johnson Controls, Martínez Loriente, Nefinsa, TMD Friction o Visteon.

En su ponencia, Rosa Zarza destacó la evolución de los directores de Recursos Humanos desde los años 90 hasta la actualidad. Inicialmente el departamento de RR. HH. tenía el objetivo principal de conseguir una continua reducción de costes sociales y empleaba la normativa laboral como instrumento principal. La gestión con la representación de los trabajadores se basaba en el conflicto, la comunicación y el entendimiento previo o preventivo no era habitual y por ello se valoraba el carácter técnico del Director de Recursos Humanos y primaba en él su contenido jurídico. Zarza posicionó a la actual dirección en un plan más estratégico que, sin perder su carácter técnico, ha evolucionado hacia una planificación a largo plazo y forma parte de los comités de dirección de la compañía, convirtiéndose en un socio del negocio. Esta evolución, indicó Zarza, se ha visto reflejada en la propia evolución del abogado laboralista, partner del director de Recursos Humanos. Al abogado laborista moderno se le exige más allá de una cualificación técnica, una visión global del negocio, conocimientos tecnológicos y participación en la planificación y en la prevención de problemas empresariales para "poner medios antes que remedios". Concluyó Rosa Zarza destacando que ya no es suficiente un abogado laboralista dedicado al pleito, sino que debe conocer "derecho societario, de fiscalidad e incluso de contabilidad financiera para poder atender a las nuevas necesidades de un socio estratégico del negocio como es el director".

Por su parte, Susana Méndez presentó un estudio sobre la percepción de los departamentos de recursos humanos en las empresa. Paso a paso, fue profundizando en los cuatro aspectos básicos del mencionado modelo: socio estratégico, agente de cambio, garante de los empleados y experto administrativo. Méndez destacó las amenazas que sobrevienen a los actuales departamentos: , tales como la externalización, la obsolescencia o el cambio constante en el mundo de la empresa que requiere de esquemas más flexibles.

Susana Méndez propuso a la mesa de debate distintas estrategias para su configuración como socios de negocio y entre ellas destacó el refuerzo de su papel de expertos en personas y estructuras organizativas. Planteó también un esfuerzo en la actualización de los nuevos modelos de gestión de personas y la adopción de modelos orientados a impactar en la cuenta de resultados.

Finalmente, Antonio Climent, socio director de Search & Coach, y Avelino Álvarez, abogado de Garrigues, presentaron el RH Club 2009, que volverá a consistir en cuatro encuentros de profesionales de recursos humanos con el objetivo de compartir experiencias y seguir creciendo como profesionales. Las jornadas volverán a contar con ponentes de referencia en el mundo jurídico y de los recursos humanos a nivel nacional y se debatirá sobre la gestión de personas en tiempos de crisis, la diversidad e inclusión en las empresas españolas, el concepto de excelencia y calidad aplicado a los recursos humanos y el coaching como herramienta de desarrollo directivo. Jurídicamente se abordarán estrategias para optimizar la retribución en tiempos de crisis, la regulación de empleo y reorganización productiva.

Las empresas interesadas en participar pueden formalizar la inscripción a través de Teresa Moyano (96 353 66 11 y teresa.moyano.escobar@garrigues.com) o Amparo Tecles (96 346 0781 y atecles@exeller-searchcoach.com).



Noticia publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:

http://www.lasprovincias.es/valencia/20081102/euros/recursos-humanos-como-socios-20081102.html

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cómo ahorrar en los viajes

Noticia enviada por Javier Moreno Reina

Con la crisis, una de las primeras cosas que solemos descartar en nuestros gastos son las escapadas de fin de semana o viajes más largos. Os proponemos que nos déis consejos para ahorrar en los viajes y gastarse menos dinero.
¿Qué pasaría si en vez de gastarnos por ejemplo 100 euros en un fin de semana de viaje, gastaras la mitad? Pues eso es lo que queremos conseguir con vuestra ayuda. Decidnos vuestros trucos para gastar menos en los viajes. Por ejemplo, Antonio Hidalgo nos mandaba
una recomendación a la web de El Viajero en la que indicaba que lo mejor para recorrer Menorca y no gastar mucho es ir andando por sus calas y llevar una neverita con comida para hacer picnic.
Aquí van diez consejos útiles para gastar menos:
1. Comidas: En vez de cenar y comer en un restaurante, ve a cenar y haz una comida ligera con algo que compres en un supermercado o, mejor aún, en pequeños mercados, ahorrarás dinero y además, al no comer en exceso no te entrará sueño y te sentirás mejor para ir a los sitios andando. Come en restaurantes donde veas gente del lugar comiendo y que haya menús. También ve a sitios donde haya "happy hour" o descuentos.
2. Alojamiento: Ve a hoteles baratos (que los hay limpios y buenos) o a albergues. Piensa que cuando vas a un lugar que no conoces, la mayoría del tiempo estás fuera de ahí y sólo lo usuarás para descansar. En Europa, procura que no estén en el centro o serán más caros.
3. Transporte: Reserva con antelación tus billetes, ya sean de tren, avión o autobús, podrás ahorrar bastante si además tus fechas de viaje son flexibles. Prueba además en webs de mayoristas y líneas aéreas oficiales para ver cuánto ahorrarías. Si, por el contrario, es un viaje doméstico, lo mejor es hacerse socio de algún club auomovilístico.
4. Para moverse por la ciudad, lo mejor es comprar allí un citypass (que te permite viajar en transporte público, visitar museos, etc...), comprar un billete de metro o autobús para varios días. Si alquilas un coche, hazlo cuando llegues y revisa primero los precios de varios sitios.
5. Cultura: Si quieres ir al teatro, compra las entradas el mismo día de la función, te saldrá más barato aunque corres el riesgo de que no queden. En cuanto a los museos, exposiciones, etc... suele haber días en los que la entrada es gratuita o reducida. Si quieres hacer alguna eursión planificada, contratala en el destino de viaje y no antes.
6. No uses tu móvil para llamar. Compra una tarjeta si vas a estar algo más que un fin de semana, sino, usa una cabina.
7. Pide reembolso del IVA si viajas fuera de España.
8. Cambia de moneda en el lugar de destino y no antes.
9. Desconfía del uso de tarjetas de crédito en los cajeros, es mejor ir directamente al banco. Si viajas a Hong Kong, entonces utiliza tu tarjeta para pagar tus compras o la cuenta del restaurante, tienen hasta un 15% de descuento.
10. Evita la temporada alta y viaja cuando no lo hace nadie. Además de ahorrar, encontrarás que casi no hay turistas y es más fácil conocer realmente ese lugar.
Ahora cuéntanos tus trucos para ahorrar en los viajes, mándanos
tus recomendaciones de a dónde ir o comparte las fotos de tus viajes

Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet: http://lacomunidad.elpais.com/elviajero/2008/11/12/como-ahorrar-los-viajes

La Gran Preocupación de los responsables de RRHH: Gestionar Talento

Noticia enviada por Noemí Borrego Jiménez


Actualmente, el talento es el valor diferencial por excelencia. Lo que sabe una organización y cómo lo usa constituye la única ventaja competitiva. Es por ello que cada vez más las organizaciones giran en torno a las personas con talento y sus necesidades porque lo que diferencia a una empresa de otra es su capital humano y lo fundamental es saber gestionar ese talento.
Sin embargo, también, las organizaciones si quieren mantenerse competitivas deberán preocuparse por atraer y retener ese talento.
En este sentido, según el informe de APD en España, que analiza los motivos fundamentales de atracción de talento, se puede concluir que los argumentos más importantes por orden de importancia son:
1. Desarrollo profesional
2. Líder en el sector
3. Empresa innovadora y con futuro
4. Seguridad en el puesto de trabajo
5. Trabajo con excitantes metas
6. Alta retribución
7. Misión y valores comparativos
Los actuales talentos escogen a sus empresas por la forma en la que pueden desarrollarse, por lo que pueden aprender y por la forma en que les respetan y reciben feedback de sus directivos.
Al movernos en un entorno en el que el cambio es una constante, el profesional necesita desarrollarse y la formación es un factor clave para lograr ese desarrollo competencial que le va a permitir alcanzar un rendimiento óptimo en su trabajo. En este sentido, el nuevo paradigma de la formación e-learning puede integrar la formación con la gestión del conocimiento creando valor mediante una mayor accesibilidad a mejores contenidos y fomentando su utilización y aplicación a través de los diferentes grupos y hasta la totalidad de la organización.
En la gestión del talento tanto las organizaciones como las personas que las componen tienen y tendrán grandes retos, ya que éstas últimas tendrán que acostumbrarse a nuevos entornos laborales donde la inestabilidad y la movilidad laboral serán constantes. Por otro lado, los directivos, para poder atraer al talento, tendrán que fortalecer el compromiso con la organización mediante motivadores como la cultura, el clima, los sistemas de dirección, etc., y analizar los motivos que puede tener una persona para trabajar con ellos en vez de la competencia.
Asimismo, las organizaciones tendrán que plantearse si existe una preocupación real por el desarrollo y retención del talento, ya que como dice Tom Peters: los profesionales no se van de las empresas, se van de los jefes. Los profesionales excelentes –top performers- suelen abandonar las empresas, bien, porque no ven clara la relación entre su desempeño y lo que reciben a cambio, bien, porque no tienen posibilidades de crecimiento u oportunidades para promocionar, bien, porque no se aprecia o reconoce su contribución por sus superiores, o bien, cuando detectan que la organización no utiliza adecuadamente su talento natural.
No se trata de gestionar el talento sólo de los profesionales estrella sino de todos los componentes de un equipo que aportan valor y que, cuando interaccionan entre ellos, generan un talento organizacional. Como dice José Antonio Marina: No se trata de contratar a un montón de superdotados, sino de hacer que en el conjunto funcione inteligentemente. Por decirlo con una frase sentenciosa: se trata de conseguir que un grupo de personas no extraordinarias produzca resultados extraordinarios.
Se ha pasado de un liderazgo autocrático a uno totalmente participativo, donde el jefe tradicional se ha convertido en un líder transformador que delega responsabilidad y capacidad de decisión a equipos de alto desempeño empowerment o superequipos que se auto-gerencian y establecen sus propias metas y objetivos de rendimiento. Consiguen resultados de excelencia por medio de un trabajo participativo. Sus esfuerzos individuales proporcionan un desempeño mucho mayor que la suma de los desempeños individuales.
Cualquier organización que haya aprendido a gestionar el talento humano por medio de esta técnica obtendrá un gran beneficio ya que los integrantes de estos equipos actúan con mayor responsabilidad y tienen gran potencial de respuesta para analizar los problemas considerando los intereses y objetivos organizacionales por encima de todo.
Estamos en la era de lo que se llama del trabajador del conocimiento. Cada vez se demanda más a personas con altos conocimientos y habilidades muy específicas en determinadas áreas y, aunque, la mayoría de las empresas tienen amplias reservas de conocimiento en cuanto procesos, prácticas y know how, cultura organizacional, etc., sin embargo, son pocas las que lo utilizan verdaderamente para crear valor.
Este conocimiento que poseen las organizaciones y que contribuye a la realización de su misión corporativa comprende, tanto el capital humano, es decir, los conocimientos y capacidades de las personas de la organización, como el capital estructural o activo que permanece en la empresa aunque los empleados abandonen la misma y el capital relacional con clientes, proveedores, etc.
Ahora bien, para poder gestionar el conocimiento de forma eficiente, las organizaciones tendrían que obtener o crear nuevo conocimiento, identificando cual es el más apropiado para su empresa en el contexto adecuado, consiguiendo que esté accesible para todas las personas de la organización y haciendo una reutilización del mismo para lograr aumentar su valor
El Departamento de Recursos Humanos tendrá que emprender esta tarea. Deberá gestionar el talento ya que se ha pasado del tradicional reclutamiento a una visión más global que va desde el reclutamiento a la fidelización, pasando por la comunicación interna, la retribución, planes de carrera, coaching, gestión del desempeño, etc. Tiene una importante misión que cumplir y deben ser los primeros en innovar y gestionar de forma diferente a sus talentos, a esos profesionales singulares que trabajan con conocimientos altamente especializados y que marcan la diferencia.
Sin embargo, gestionar personas no debe ser únicamente responsabilidad del Área de Recursos Humanos, sino que, también, debe estar cada vez más cerca en la línea de negocio e integrada en el día a día de la empresa para estar en disposición de utilizar su capital humano como ventaja competitiva diferencial. Gestionar el capital emocional es un factor crítico para conseguir la motivación de los empleados.
Al efecto, el aplicar las competencias en la gestión del talento se ha convertido en una buena fórmula para lograr un mejor aprovechamiento no solo de los conocimientos y habilidades sino también en las conductas y comportamientos de las personas. Gestionar el talento por competencias implica establecer un modelo en englobe las competencias necesarias para el cumplimiento de los objetivos organizacionales y refleje la filosofía y valores y a la vez facilite el desarrollo de las personas orientado hacia esas competencias.
En los tiempos que estamos viviendo de dudas e incertidumbre contar con los mejores es más necesario que nunca por lo que nuestra actuación tiene que ir dirigida hacia la selección de aquellos que son buenos y extraordinarios. La relación uno a uno no existe ya que según los estudiosos del tema, nos dicen que cinco ingenieros de primera categoría pueden rendir más que doscientos ordinarios o que un directivo con talento puede ser entre 50 y 130 por ciento más productivo que uno y medio.
(1) Según el profesor D.Ulrich, por talento deberíamos entender el producto de multiplicar competencia por compromiso. Competencias son el conjunto de conocimientos, capacidades y experiencias necesarias para desempeñar bien una función. El compromiso, que es el factor multiplicador de las consecuciones, es el grado de voluntad que el individuo está dispuesto a poner en la tarea.

Publicada originalmente en la siguiente página de internet : http://www.demuestra.com/content/view/418//

El despido a la inversa

Noticia enviada por Carmen Laurel Moreno

Quizás una de las prácticas más comunes que posean las organizaciones no es precisamente "la contratación", pues en una economía contraída las cifras de desempleo aumentan constantemente, por lo que en definitiva debe ser "el despido".
El despido, perfectamente tipificado en la Ley del Trabajo, puede ser de dos formas, justificado o injustificado. Como sabemos, el despido justificado corresponde a la sanción que el patrono ejecuta al encontrar razones agraviantes por parte del empleado, perfectamente demostrables, que ameritan la culminación del contrato de trabajo. Por otro lado, el despido injustificado, puede definirse como la manera en que el patrono le dice al empleado: "no tengo razón alguna para despedirte, pero debo hacerlo".
Hasta ahora el despido, un acto previsto en la legislación laboral, es visto como la manera en que se aplaza el año en las organizaciones, donde, después de exhaustivas evaluaciones, se decide culminar la relación laboral porque el trabajador no cumple con las expectativas esperadas o exigidas por el cargo que ocupa.
Así, quien es despedido, sea cual sea la razón, pasa a engrosar las filas del desempleo y comienza la inmediata carrera por reinsertarse en el ambiente laboral. Es ahí donde el dilema de señalar o no en el resumen curricular su último experiencia laboral comienza a preocupar al individuo. Si la coloca corre el riesgo de ser rechazado al momento de verificar sus referencias, pues fue despedido por alguna razón y eso suele evaluarse como un inconveniente, mas si no lo hace, deja un vacío entre su último año de servicios y el presente, echando por la borda un cúmulo de experiencias y conocimientos que no podría, de manera convincente, justificar.
Ante ese dilema surgen varias interrogantes: ¿por qué el despido es visto de manera negativa? ¿por qué no se puede hablar abiertamente de él? ¿no es importante, bajo la visión de competencias y de acuerdo al perfil del candidato, conocer la versión del candidato? ¿cómo evaluar si el despido fue la decisión correcta?.
Usualmente, el despido es visto como algo negativo porque obviamos la otra cara de la moneda, cuando es el empleado el que despide a la empresa, ¿o es que acaso eso no ocurre?.
Las empresas miden de manera interna su índice de rotación, el cual corresponde a la contabilización de las renuncias voluntarias que presentan los empleados mes a mes. Cada vez que un trabajador se va de la organización porque ha decidido tomar otra oferta, abrir su propio negocio, probar suerte o sencillamente, hacer algo diferente, es como si le estuviera diciendo a la compañía "lo siento, pero usted ya no cubre mis expectativas" ¿No es ese principio de todo despido?. O cuando el empleado se va por el maltrato físico o psicológico que recibe en la organización por parte de sus homólogos, supervisores o patronos, así como la detección de practicas inmorales, imprudencia o cualquier hecho que juzgue inconveniente, ¿No tiene igual derecho el empleado de desaprobar a la organización?
Un hecho curioso es que las empresas no dejan de ser atractivas porque posean o no un alto índice de rotación, o visto desde otra óptica, porque constantemente sea despedida por sus empleados. Los candidatos miden a las empresas por su capacidad de producción, adaptabilidad, innovación, compensación, beneficios y resultados, jamás por el índice de rotación, pues, al parecer, quienes desean pertenecer a ella no observan como un hecho excluyente el que uno u otro trabajador haya decidido poner punto final a la relación de trabajo por no sentirse a gusto con la empresa o por no ver cubiertas sus expectativas. Caso contrario a lo que algunas empresas hacen con los candidatos. Paradójico, ¿no?
Los empleados tienen, al igual que las organizaciones, el mismo período para evaluarlas, y no debe ser visto como algo que compete exclusivamente a ellas. Durante los primeros meses, tanto el patrono como el empleado pueden poner fin a la relación laboral si no ven cubiertas las expectativas que la originó, sin embargo, ello también puede ocurrir, como de hecho sucede, posterior a ese período, lo que se traduce en una simple sensación de satisfacción no alcanzada que termina por romper los lazos que la unen. ¿Hay algo de malo en ello? Si un patrono considera que un empleado no cumple con aquello para lo que se le ha contratado ¿quién puede juzgarlo? Las empresas no son instituciones benéficas de aprendizaje práctico donde los errores carecen de costo, evidentemente si alguien no produce debe dar paso a quien sí lo hará... Pero, por otro lado, si las expectativas que cautivaron la atención del candidato electo se desvanecen en el tiempo dejando al descubierto elementos de insatisfacción, ¿no tiene todo el derecho de decirle adiós y procurar mejoras? ¡Por supuesto! Y es ahí donde se produce un despido a la inversa.
Ahora bien, una vez comprendido que tanto una parte como la otra tiene derecho al despido, y que éste no necesariamente se produce porque alguna de las partes sea mala, sino que, simplemente, existen una serie de elementos que conllevan a ello... ¿qué justifica el empeño de convertirlo en un estigma para quien lo experimenta? Haber sido despedido debe ser considerado como una experiencia de interés, pues no sólo demuestra la orientación al logro que tiene el candidato, quien ha decidido continuar y no se queda en casa sintiendo lástima de sí, por el contrario permite observar su constancia, pues aún en conocimiento de que ello puede limitarlo laboralmente, continua luchando por ser valorado por lo que puede hacer y no por lo que hizo. Esa actitud da signos de autoestima, automotivación, ambición, persistencia, creatividad y adaptación. Además, ¿quién mejor para valorar el empleo que aquel que sabe lo que es perderlo?
Es un error maximizar el despido, siempre y cuando éste no ocurriera por elementos que hayan puesto en riesgo, de manera consciente, la vida, la moral y la integridad financiera de la empresa o quienes la integran; primero porque, al ser un derecho que tanto el empleado como la empresa comparten, deben evaluarse las circunstancias que condujeron a él, luego porque en algunos casos están de trasfondo elementos tales como la envidia, celos profesionales, castigos, competencia desleal y otros elementos subjetivos propios del ser humano; y finalmente, porque lo que debe valorar la empresa son las características y el desempeño que el individuo muestra en el proceso de selección, sus competencias, conocimiento y capacidad de agregar valor, pues si este se ajusta a las expectativas del cargo... ¿significa que están equivocados los resultados obtenidos en las pruebas y entrevistas si se averigua que el candidato fue despedido?
Basado en estas reflexiones se puede concluir lo siguiente:
· El despido es un instrumento de evaluación que puede ser practicado tanto por la empresa como por el empleado, pues se trata de culminar una relación que no beneficia a una de las partes.
· El despido no debe ser considerado como un elemento excluyente y limitativo, sino como una experiencia de donde debe obtenerse un aprendizaje.
· Como el despido no tiene una fecha pre-determinada y puede darse en cualquier momento, la experiencia laboral debe ser medida por su intensidad y no por su duración, basados en la premisa de que toda experiencia es buena.
· Cuando es el empleado quien despide a la empresa, deben tomarse en cuenta las competencias gerenciales presentes en esa toma de decisión, pues para ello ha debido evaluar el entorno, el futuro inmediato, los pro y contra, así como su alcance y consecuencias.
· El despido es simplemente una etapa que culmina, un ciclo común en el ámbito profesional, ni las empresas debe evaluarlo como una limitación laboral, ni los que lo experimentan deben observarlo como una desgracia, es tan solo una oportunidad para renovarse y crecer.

Artículo original de Félix Socorro publicado en la siguiente dirección de internet:
http://www.arearh.com/rrll/despido_inversa.htm